La vela es un objeto de decoración y de ambientación muy utilizado hoy en día, pero queda lejos de ser el objeto de primera necesidad que era hasta hace unas décadas. La Cerería Abella nació hace más de 150 años en el centro de Barcelona y ha sido un actor importante de esta evolución. Hablamos con el gerente actual de la marca, quinta generación de la empresa familiar, Antoni Anglès, y con Roser Thomas, encargada de la tienda del Raval, un espacio donde se han ofrecido calidad, belleza y calidez a miles de hogares a lo largo de las décadas. Un adulto entra en la tienda de Cerería Abella como un niño penetra en una tienda de caramelos: los colores, los olores, los volúmenes y las formas de los objetos suscitan admiración y avidez, ¡y uno no sabe qué productos elegir!

En nuestro vídeo, visitamos la tienda de Cerería Abella en el Raval (antigua la fábrica de la marca) y te llevamos a conocer a Roser.

Un accidente y una deuda en el origen de la cerería

Todo empezó por accidente, a mediados del siglo XIX.
Antoni Anglès, el actual gerente de la Cerería Abella, nos cuenta la historia de su familia: “El padre de mi tía-bisabuela, Francesca Abella, era un repartidor que llevaba encargos de Barcelona a un pueblecito del Pallars [región del interior de Cataluña, cerca de los Pirineos]. Un día, este señor se cayó en un río y se murió, dejando la deuda de los cirios que llevaba. La familia envió a su hija Francesca a Barcelona para trabajar en una cerería con el fin de saldar la deuda. Estuvo unos años y le gustó el oficio.»

«Cuando acabó de liquidar la deuda, en 1862, montó con los recursos que tenía en aquel momento, una pequeña cerería en Plaça del Pedró, en el Raval de Barcelona”. Así empieza el negocio familiar de la Cerería Abella, que ya va por la quinta generación.

“Contra todo pronóstico, y contra lo que era habitual en aquel entonces en Barcelona, una mujer sola emprendió un negocio. En esa época, el cliente mayoritario era la iglesia, y al ser una mujer, ¡tampoco era fácil trabajar con la iglesia!”, nos relata Antoni. Este negocio inicial se llamaba “Cerería de la Sagrada Familia”, como todavía hoy en día podemos leer en el letrero de la tienda del Raval. Varios años después, pasó a llamarse Cerería Abella. El pequeño negocio de entonces ha crecido de generación en generación hasta Antoni, que empezó a trabajar con 14 años y ahora está al mando de esta empresa, que emplea a 65 personas.

En Barcelona Fabrica, nos gusta cuando la pequeña historia se entrelaza con una grande. Antoni nos cuenta cómo el negocio familiar ha tenido que evolucionar al mismo tiempo que la sociedad conocía también cambios considerables.

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Seguramente la evolución más fundamental se produjo en el salto generacional entre el abuelo y el padre de Antoni. Hasta ese punto, el negocio de las velas había acompañado estrictamente las necesidades de iluminación de las personas, desde su nacimiento, hasta la muerte. “Era habitual que alguien de la cerería tuviera que ir con los cirios a un funeral”, cuenta Antoni. “Se pesaban antes de empezar la ceremonia y se volvía a pesar después, luego se cobraba el diferencial”. Pero con la aparición y la popularización del gas y la electricidad en los hogares, y en general en toda la ciudad, se pierden gran parte de los clientes. La Iglesia, el otro gran público principal, acaba de rematar la historia con el Concilio Vaticano II, a partir del principio de los años 60, que elimina las velas de la liturgia. Estos acontecimientos afectan drásticamente al negocio familiar y obligan a los herederos a enfocar el producto de una forma muy diferente: las velas dejan de ser objetos de necesidad para convertirse en objetos de decoración con una diversidad de colores, formas y perfumes.

Principalmente por razones logísticas y de espacio, el padre de Antoni muda la fábrica primero a Cerdanyola, un pueblo al lado de Barcelona, y más tarde a Sentmenat, a 40km de la ciudad condal, donde sigue hoy en día. Estas mudanzas le permiten también cambiar los procesos de fabricación – “pasó a ser una industria, artesana, pero una industria”, según las palabras de Antoni – y modernizar la empresa. “El primer ordenador que entró en la empresa, tuvo que entrar a escondidas de mi abuelo porque no quería que entrasen máquinas de esas”, cuenta Antoni con cariño.

Desafortunadamente, nos es imposible visitar la fábrica de Cerería Abella, ya que la empresa fabrica también velas para otras marcas que imponen una propiedad intelectual de sus productos.

Velas que son obras de arte

Hoy en día, Antoni sigue trabajando para seguir evolucionando el producto para mantener viva una industria artesana de producción local. Subraya la importancia del departamento de diseño, el eje sobre el que giran toda la innovación y las novedades. “Hace 5 o 10 años, todos los diseños se hacían todavía a mano, con plastilina o con barro. ¡En estos momentos, las impresoras 3D permiten hacer cosas que antes no se podían ni plantear!”

Otra evolución interesante de este producto es la que se refiere al paso de lo útil a lo ambiental y también a lo artístico: desde los años 90, la empresa cuenta con la colaboración externa de escultores y modistas para crear colecciones específicas, entre ellos André Ricard, Óscar Tusquets, Ricardo Bofill, Javier Mariscal, Sybilla, Jordi Labanda…

Si nosotros tuviéramos que definir el estilo de las velas Cerería Abella, seguramente nos costaría un poco, por la gran variedad de diseños y formas que ofrecen. Preguntamos a Antoni cuál es el estilo de la casa: “Hay un elemento común que cohesiona todo lo que hacemos, que no es buscado pero simplemente es porque somos así: somos muy orgánicos y muy mediterráneos

Roser Thomas - Cerería Abella
Roser Thomas, encargada de la tienda Cerería Abella

«Hoy en día hay una tendencia hacia la estética nórdica, pero creemos que la marca ha logrado hacer una fusión entre la cultura mediterránea y la cultura del norte de Europa«, según nos cuenta Roser Thomas, responsable de la tienda del Raval.

Fabricación manual con maquinaria

Todas las velas de Cerería Abella se realizan a mano con ayuda de maquinaria, utilizando diferentes procesos de fabricación según el tipo de vela. “Es un oficio que se parece bastante al de los ceramistas”, explica Antoni. “Y por muy manuales que sean, han incorporado tecnologías: el horno, los moldes y herramientas varias. Nosotros, igual. Realmente, está cargado de tecnología.”

Velas Estantería Cerería Abella

En 1979, la fábrica de Sentmenat se quemó y lo primero que hicieron fue montar un taller mecánico donde podrían fabricar todas las herramientas y máquinas que necesitaban. “No se hizo con ingenieros, no compramos la maquinaria a un fabricante”, recalca Antoni. “Creamos nuestros propios procesos y utensilios, ya que conocíamos muy bien cuáles eran las necesidades y los problemas y cómo se podían mejorar.”

Pero si la fabricación es local, el origen de los materiales es mundial. “Hay ceras especiales que sólo encontramos en Rusia, hay otras que por suerte podemos encontrar en Barcelona y en Andalucía. Otra parte de las ceras vienen de Sudamérica o Indonesia”. Las mechas son de origen muy local: están fabricadas en industria que está en el pueblo de Sentmenat.

Personalización de velas en el Raval

La marca barcelonesa puede satisfacer los deseos individuales del cliente. La personalización de velas se realiza en la misma tienda del Raval. Roser, la responsable, nos explica: “Partiendo de una vela que ya tenemos diseñada y en venta aquí, podemos añadir un pintado manual, una decoración con faja o una etiqueta en un tarro de cristal. Nos amoldamos mucho a las necesidades del cliente”.

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El pintado se hace en la mayoría de los casos en cirios de bautizo. Roser nos comenta también una nueva moda, la de las velas para boda: “Durante el oficio, sea religioso o no, hay una vela central con el nombre de los novios, la fecha y los anillos. Cada novio tiene un cirio y encienden a la vez esa vela que nosotros hemos pintado y luego se la llevan de recuerdo a casa.”

Generaciones de artesanos

La Cerería Abella es “un negocio familiar, no sólo a nivel de propiedad, si no que aquí en la empresa hay familias que han nacido y crecido, y cuyos hijos trabajan aquí”, relata Antoni Anglès. Es decir, hay segundas generaciones en los trabajadores.

Cerería Abella 1862

Esta fidelidad generacional nos hace plantearnos una pregunta muy práctica: si una persona decide dedicarse a la cerería, ¿qué formación tiene a su disposición? ¡Ninguna! Por eso, en Cerería Abella, si los empleados no “nacen” en la empresa, se forman al oficio directamente en la fábrica.

Oficio y saber hacer ancestrales, que cada generación ha ido enseñando a la generación siguiente, pero que también han evolucionado, como la introducción de los perfumes. “Eso viene mucho de los países nórdicos y de Estados Unidos donde las velas son un elemento de ambientación y no sólo de decoración. La demanda por velas aromáticas ha crecido mucho y nosotros nos hemos adaptado a ello. Más de 50% de los productos que vendemos son perfumados”, aclara Antoni.

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Velas para todo el año

Las velas son un producto muy estacional. Antoni nos explica que en invierno hay gran consumo de vela para regalo y para decoración navideña. De hecho, la mayoría de las ventas se hacen los dos últimos meses del año. También nos comenta que las velas perfumadas están más demandadas cuando hace frío y la gente está en casa: “Llevamos tres años durante los cuales los olores más exitosos son los de madera, el cuero, el de chimenea, o el ahumado”.

En verano, en cambio, se venden velas más frutales o frescas y velas para jardín y exteriores. “¡Esto es el Mediterráneo!”, recuerda Roser, encargada de la tienda. “En la cultura mediterránea, desde abril hasta octubre, todas las ceremonias se hacen en el exterior. “Nosotros tenemos un abanico de velas que convienen: citronela anti-mosquito, velas que no se apagan con el viento, con cerámica, antorchas, para clavar… bueno, ¡un montón!”

En los medios de comunicación, la decoración y el negocio del bienestar han popularizado las formas de vivir de los nórdicos, en particular la de los daneses y su famoso “Hygge”, que se asocia a un hogar acogedor y cálido, lleno de velas. Es una tendencia que se ha exportado en todo el mundo y “notamos también esta demanda”, reconoce Roser. “Hay muchas marcas que se han hecho suya la filosofía Hygge, sin embargo es ancestral y bastante universal. Se le ha lavado la cara a nivel de marca, pero realmente la vela, en todas las religiones, en todas las casas, siempre ha tenido el mismo significado: es sinónimo de hogar, de calidez, de familia. Yo creo que este valor perdurará”.

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Una artesanía atada a su territorio

Cerería Abella tiene una identidad muy anclada en su zona geográfica, el Mediterráneo. Es en Barcelona donde nació hace más de 150 años y donde se ha desarrollado y sigue estando hoy en día. ¿Se han planteado alguna vez abrir fábricas fuera? Antoni Anglès es contundente al respecto: “No lo podría hacer de otra manera. Fabricar velas es lo que he hecho desde pequeñito y es lo que quiero seguir haciendo. No tengo ningún interés en irme a vivir ni a China ni a África. Yo soy de aquí y estoy muy bien en mi ciudad”. Cuando le escuchamos, solo podemos pensar que hoy en día este tipo de declaraciones no son las más comunes puesto que en el mundo actual, donde el mercado es global y los movimientos de capitales continuos, las oportunidades de enriquecimiento se vuelven rápidas y numerosas en cualquier lugar del mundo, y eso es precisamente lo que buscan la mayoría de empresarios.

“Yo pienso que cada sector, negocio y producto tiene su mundo. Yo donde quiero estar es en una artesanía industrial y una artesanía tiene que estar atada al territorio porque tiene que transmitir lo que las manos saben hacer”, comenta Antoni. “¿Si algún día resulta que quiero hacer una vela de batalla y me sale más a cuenta hacerla fuera? Bueno, tal vez me lo plantearía, pero es otro negocio, no es el mío”.

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Seguimos conversando con Antoni sobre las calidades de sus producciones, y tal como ya nos lo contaba Ana García de Inku Atelier acerca de los vestidos de novia, el gerente de Ceraría Abella opina que “la calidad de la producción asiática es cada vez mejor. Puede haber casos de fabricación de muy mala calidad, pero puede ocurrir en cualquier parte de Europa o de Estados Unidos”, aclara Antoni. A nivel de precios, nos dice que “hoy en día hay poca diferencia entre producir en China o hacerlo localmente”. Esta afirmación nos sorprende, ya que va en contra de las creencias habituales. “Sí que hay alguna diferencia pero en muchos casos, al menos que quieras un contenedor entero o varios y tienes mucho tiempo, no te sale a cuenta ir a fabricar en un país asiático”.

Del capellán al viajero, pasando por las señoras de toda la vida

“En Cerería Abella, por suerte aún tenemos un cliente tipo que es un varón mayor con alzacuellos y que tiene una iglesia a su cargo… que es un capellán”, remarca con humor Antoni Anglès. Al margen de este cliente, hay varios tipos de perfiles, como “las mujeres de entre 40 y 50 años que tienen unos candelabros que encienden cada semana, que hacen uso intensivo y saben exactamente lo que quieren”, describe Antoni. “Estas personas son muy fieles,” añade Roser. “¡Son nuestras fans!”

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También apuntan que el perfil barcelonés se está abriendo. “Hace un par o tres de años, el 80% eran mujeres de 25 a 50 años. Pero ahora hay cada vez más hombres que entran a comprar… ¡Hace 20 años, ni hablar!”, analiza Roser. “Sus gustos y demandan se diferencian mucho de los de una mujer, sobre todo en el tema perfumado. ¡Es genial que ocurra!, porque obliga a la marca a explorar nuevos terrenos de innovación”.

Por supuesto, en una ciudad como Barcelona, el turista es un consumidor importante de la marca. El perfil de turista que entra en la Cerería Abella es el viajero curioso, que busca el «Made In Barcelona» y la autenticidad. “Cuando entran, lo primero que preguntan es si producimos en Barcelona. Y cuando les dices que sí, sonríen, empiezan a mirar, huelen… Para ellos es un valor añadido muy importante”.

Cerería Abella tiene el poder de atraer a un turista de este tipo, que huye de las tiendas de souvenirs fabricados en otras puntas del mundo, con poca relación – o ninguna – con la cultura local. Es por ello que desde Barcelona Fabrica creemos que este ¡es un poder muy bonito y de gran valor!

Vela Leather Cerería Abella

Cerería Abella recibe regularmente mensajes de extranjeros que han consumido una vela y piden cómo hacer para comprar más. Para satisfacer esta demanda pero también para adquirir nuevos clientes, Cerería Abella abrirá una tienda online en los próximos meses. Y nosotros, estaremos atentos, ¡por supuesto!

Sea el perfil que sea, la persona que compra en Cerería Abella está muy concienciada sobre lo que va a buscar. “Pero siempre ha sido así, no es una tendencia nueva”, clarifica Antoni Anglès. “No estamos notando que haya más interés que antes porque nosotros en los últimos años, hemos sido un bicho raro: una tienda que continúe siendo una cosa tan focalizada como una cerería donde tienes que ir expresamente… porque el cliente no va de casualidad a nuestra tienda”.

Según lo que busca la persona, su inclinación hacia un tipo de producto como el de Cerería Abella u de otro índole, varía. “Si es para poner un puntito de luz en una terraza de un restaurante, al fin y al cabo, si le sale más a cuenta ir a comprarlo al Ikea, lo hará,” analiza el gerente de Cerería Abella. “Si lo que quiere es hacer un regalo con un poco de sentimiento o hacer un ritual de encender su vela en casa y conocer la historia de esta vela, entonces sí que tiene que plantearse pagar más e ir a una cerería, no a un centro comercial, y así conseguir algo que aporte una diferencia emocional, probablemente”.

¿Dónde?

Cerería Abella - Raval

La tienda de la Cerería Abella está ubicada en la Plaza del Padrón, en pleno barrio del Raval, donde nació hace más de 150 años.

Carrer de Sant Antoni Abat, 9
08001 Barcelona
934 41 09 07
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TMB: Sant Antoni

Horario: De lunes a viernes de 10h a 14h y de 16h30 a 20h30.

En su página web, encontrarás catálogos, perfiles de los diseñadores con los cuales han creado colecciones, o detalles sobre los encargos de velas personalizadas. ¡En breve también podrás comprar sus productos online!

Para seguir la marca en las redes sociales: Instagram, Facebook, Twitter y LinkedIn.