Lo que esconde Barcelona es increíble. En una calle peatonal del Raval, a tres minutos de la Rambla y a uno del MACBA, el transeúnte curioso descubre un taller-escuela-tienda textil que le transporta varias décadas atrás. Estamos en la calle Notariat, en el taller Textil Teranyina. Aquí se imparten cursos de técnicas de fabricación textil y se crean y venden piezas únicas. Abrimos la puerta y nos dejamos maravillar por un espacio cálido de materiales nobles.

En nuestro vídeo, te llevamos a conocer a Olga y Teresa, su historia, su taller y su producto.

Desde 1987

Fundadora de Textil Teranyina

Fundadora de Textil Teranyina

Teresa Rosa Aguayo fundó el taller Textil Teranyina (significa “telaraña” en catalán) hace más de 30 años. Nos cuenta cómo nació: “Cuando acabé mi formación en la Escuela de Artes aplicadas de Córdoba y posteriormente en la escuela Massana de Barcelona, ante la dificultad de encontrar trabajo – en aquellos momentos el paro juvenil era considerable en nuestro país – decidí montar mi propio puesto de trabajo. El Ayuntamiento de Barcelona proporcionaba ayudas para crear tu plan de empresa, con la ayuda de profesionales que estudiaban la viabilidad del proyecto. Ante el visto bueno de los expertos, en 1987 puse en marcha el taller Textil Teranyina SLU.”

Teresa nunca ha trabajado sola en el taller. “Desde 1987, en estos 30 años nos han acompañado en diversos espacios de tiempo personas fantásticas que han sido una ayuda inestimable para que Teranyina siga adelante.” Olga es una de ella y, actualmente, la principal. Teresa nos la presenta y es ella con quien visitaremos el taller y responderá a nuestras preguntas en el vídeo reportaje.

Olga Hernandez

Olga Hernandez, profesora y tejedora de Textil Teranyina

Olga Hernandez está en Textil Teranyina desde el año 2000: “Estudié diseño de moda y había hecho cosas de tapiz y técnicas textiles. Estaba trabajando de patronaje y diseño en una empresa de moda de mujer. Cuando tuve a mis niños dejé de trabajar. Hice aquí un curso de bajo lizo y me gustó mucho. Un día, Teresa tuvo un encargo de bolsas para una diseñadora venezolana para el cual necesitó varias personas y yo fui una de ellas. Cuando Teresa fue teniendo más volumen, empecé a trabajar más con ella y dejé de ser alumna.”

Más adelante, Olga empezó a ser profesora en el taller: “Empecé a coger yo todos los cursos cuando Teresa tuvo que preparar una exposición monográfica en Córdoba. Siempre me ha gustado enseñar. Transmites ganas de trabajar, de probar, de crear y las personas están agradecidas.”

El rol de Olga ahora es producir los chales y las bufandas que se venden aquí y dar cursos de bajo lizo y de alto lizo (¡ahora os explicamos esas técnicas!). Teresa hace los cursos de fieltro, de ecoprint y tintes naturales – todo lo que es teñir.

Tejer a mano: una técnica lenta, casi meditativa

Alto lizo Textil Teranyina

Espacio telares de Alto Liso

Si pensamos en un telar manual, quizá pensamos primero en un cuadro de madera con hilos tendidos. Eso corresponde a la técnica del “Alto lizo”. Se trata de un telar con hilos verticales (la “urdimbre”) sobre los cuales se tejen unos hilos horizontales (llamados “trama”) de lana (u otro tipo de material) pasándolos por delante o detrás de los hilos verticales.

Esta técnica se usa para hacer piezas únicas como alfombras, tapices para la pared, bolsos de material rígido…

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Telar Bajo Liso Textil Teranyina

Telar de Bajo Liso

El otro tipo de telar es el “Bajo lizo”, una maquinaria más elaborada, con varios cuadros de madera, hilos en tensión, una lanzadora, pedales… Con esta técnica, se puede hacer cualquier tela y objeto textil (manta, toalla, cortinas…), incluso prendas. Olga recuerda: “¡Tuvimos una alumna que se hizo un abrigo con alpaca!”.

Ver al artesano trabajar en el bajo lizo es como asistir a una coreografía sofisticada y precisa, con movimientos coordinados de manos y pies. “Hay ligamentos muy sencillos con solo dos movimientos”, explica Olga, “¡pero hay ligamentos que son 20 movimientos! Hay algunos que te conoces de memoria porque son muy repetitivos y otros que son más complicados.” Olga disfruta mucho del ejercicio, que se asemeja a una meditación: “A mi, aunque sea una técnica que es repetitiva, me gusta. Te ayuda a ordenar las cosas. Si es un ligamento sencillo, yo hago los movimientos sin pensar. Es como una meditación. El cuerpo está haciendo un movimiento constante, y tu cabeza puede pensar. ¡La verdad es que he resuelto muchos problemas trabajando!”.

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Olga remarca: “Son técnicas lentas. No son difíciles pero se necesita paciencia y ritmo lento porque si corres, los hilos se te enredan y no avanzas.” Se tardan unas 3 horas para hacer una bufanda estrecha, 5 horas para una mediana, contando todo, incluso el montaje de los hilos de la urdimbre. A veces, hay que añadir algún paso al proceso. Por ejemplo, con el lino: es un material que queda muy rígido por lo que, una vez tejida la bufanda, hay que ponerla en remojo con un poquito de jabón neutro para que adquiera suavidad.”

Bufandas únicas

Teresa, la fundadora de Teranyina, nos explica que sacan dos colecciones al año de chales y bufandas, investigando materiales (como metal, papel, lino, alpaca baby, seda, algodón-soja, cintas, mechas de lana…) y colores para los hilados. Trabajan con tres tamaños: la bufanda estrecha para hombre y mujer, el chal mediano que cubre los hombros y el chal grande de 60 cm que envuelve totalmente como una chaqueta. El diseño, la elección de los colores y de los materiales se habla entre las dos, Teresa y Olga, siguiendo “el estilo del taller”, que se podría definir como refinado, de colores suaves y matizados.

Las piezas de Textil Teranyina son casi únicas: “Para el tejido manual, podemos hacer tres chales seguidos, uno detrás de otro, y cambiar la trama y un poquito el tono. Es un valor añadido porque son piezas casi únicas. Nuestros clientes son bastante fieles entonces, si cada año vienen y ven lo mismo, no puede ser”, argumenta Olga.

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Además de las bufandas tejidas en los telares, se venden las bufandas realizadas con otras técnicas textiles como el fieltro, el ecoprint o el shibori.

De hecho, nosotros conocimos el taller durante el evento de “Talleres Abiertos” que se organiza en Barcelona una vez al año. Era un sábado, y se daba un curso monográfico de ecoprint. ¡Es muy bonito de ver! A partir de hojas de plantas, árboles y flores, se tiñe con sus propios tintes naturales sobre diferentes tipos de tela (seda, lino, algodón, viscosa, etc.). Cada fular (normalmente, de lino o de seda) es un producto único, con un toque orgánico.

Solo materiales naturales

En invierno, utilizan la lana merino, la alpaca, la alpaca baby con seda o el cachemir. Materiales naturales suaves. “El tipo de lana para bufanda tiene que ser suave porque si no, pica… y la gente no lo quiere”, nos explica Olga.

En verano, tejen con lino, algodón y algodón con soja que hacen teñir en una fábrica de Terrassa, una localidad situada a unos 30 km al norte de Barcelona. “Compramos el hilo y hacemos una carta de colores y la tiñen para nosotros en esta hilatura. Nosotros pedimos poca cantidad (2 o 3 kg) de cada cosa… es complicado encontrar una fábrica que acepte teñir tan poco, ¡pero la hemos encontrado! A nosotros no nos interesa pedir mucha cantidad porque si no, no podemos cambiar los colores.”

«Hace años, una chica holandesa que vivía en Castilla nos hilaba la lana de oveja Merino, pero hace tiempo que ya lo ha dejado de hacer. Hicimos bufandas fantásticas con esa lana», nos cuenta Teresa. Ahora, adquieren sus material en varios sitios: en Granada, a una persona que hila su lana (Hilados Luque); en Terrassa o en la Cordelería Farrés (en la calle Viladomat de Barcelona) para comprar algodón, por ejemplo.

Una experiencia singular: ver cómo y quién fabrica tu bufanda

El Taller- Escuela Textil Teranyina es discreto pero no oculta nada. Uno podría pasar por la calle Notariat y no verlo, porque es un local poco iluminado desde la calle – Olga reconoce que hay “personas que han vivido aquí toda la vida y no nos ha visto. Y de golpe entran y ¡preguntan si acabamos de abrir!”. Pero si uno mira bien el escaparate, puede ver no sólo los productos, pero también todos los telares y darse cuenta de que aquí está pasando algo singular.

¿Como un secreto para un club de conocedores de Barcelona? No tanto, pero sí que tienen clientela fiel y regular que vuelve para Navidad, para regalos, etc. Suelen ser personas (hombre y mujer, indistintamente) de clase media alta o “personas que se interesan por cómo están hechas las cosas, por lo que hay detrás de cada producto”, aclara Olga. Justamente lo que pretendemos hacer nosotros, aquí, con Barcelona Fabrica: ¡enseñar lo que hay detrás de un objeto!

“A veces hay gente que ha hecho un esfuerzo para poder comprar, por ejemplo un chico joven para su novia, porque valora el producto y prefiere comprar algo más caro, que le cuesta más esfuerzo, que cualquier otra cosa. No dejan de ser piezas que son especiales, que si comparas con piezas más industriales, no tiene nada que ver.”

Las bufandas valen unos 75€ de promedio. “Puede que la gente lo vea caro, si se compara con una bufanda de una cadena, por ejemplo, pero no es el mismo producto”, nos remarca Olga.

¡Y claro que no! Cabe recordar que hablamos de bufandas hechas a mano, en Barcelona, durante unas 3 o 5 horas, piezas únicas y sólo con materiales naturales de primera calidad. Pensemos en los costes del material, del tiempo dedicado, del local que hay que mantener… Se puede hablar de un precio relativamente elevado, pero caro, no es. Es más, se puede decir que es barato si se compara el ratio calidad/precio con otro producto industrial de una gran cadena. Otra cosa es que queramos o no dedicar este tipo de importe o preferimos elegir otras marcas, que fabrican en otras condiciones, otros países y con otros materiales.

“Nosotros estamos ajustados, nuestro margen no es importante, pero es verdad que cuesta encontrar gente que lo valore”, lamenta Olga.

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Ubicada en el Raval, barrio que está cerca de las famosas Ramblas, la tienda-taller no está en una calle donde pasean las masas de turistas. “Sí que hay un tipo de turista que nos viene a ver, en general porque se han informado antes de venir, con guías, como el Lonely Planet o The Rough Guide to Barcelona.” O el cliente del Hotel Camper, que está justo delante: “suele tener un tipo de poder adquisitivo medio-alto, o al menos un interés artístico y una curiosidad por cómo están fabricadas las cosas.” O los que van de camino al MACBA, también. “Muy a menudo son clientes agradecidos, porque “les encanta ver el taller, cómo fabricamos las bufandas… ¡Y es verdad que no es habitual encontrar un taller así!”.

Cuando le pregunto si han realizado bufandas para niños, me contesta que no, porque “nuestras piezas no son tan batalleras, son un poco delicadas. Entonces para niños, se engancharían más y se estropearían, no es muy práctico.”

Teresa no está interesada en crear una tienda online, por lo que si queréis adquirir una de sus piezas, ¡deberéis desplazaros hasta allí! Y la verdad es que la experiencia de ver el taller es muy bonita y enriquecedora. Y bueno, puede que haya una solución para comprar a distancia… Olga nos cuenta que “un cliente americano, a raíz de haber hecho una compra, nos mandó un email para pedir que le enviáramos una bufanda de tal estilo y lo hicimos. Esto demostró su una gran confianza en nuestro oficio!”

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Así que la siguiente pregunta que tuvimos es si pueden hacer bufandas por encargo… ”Normalmente sí, pero si es una sola, no nos sale a cuenta”, nos contesta Olga. “Si se puede incorporar en la producción o una variación de lo que nosotros estamos haciendo, no hay problema.”

30 años de colaboraciones

A lo largo de los años, Teresa y Olga han colaborado con varios tipos de personas, empresas y marcas. Diferentes tipos de oportunidades se han presentado, desde hacer una serie limitada de bufandas para la marca de ropa de Barcelona Med Winds, hasta un vestuario de teatro para una obra en Madrid con Aitana Sánchez Gijón o o tapices para hoteles de Barcelona. Textil Teranyina ha colaborado con museos, con modistas de alta costura y realizado tapices para colecciones privadas.

Panel con tejido

Panel de construcción con tejido de Textil Teranyina integrado

También hubo una colaboración con una empresa de construcción americana con sede en Holada  para hacer paneles: “Nosotros hicimos el tejido con nuestro telar y luego lo encapsularon dentro de unas piezas de resina para hacer paneles de separación entre espacios. Hicimos metros y metros de tejido y ellos lo manipularon como quisieron,” nos explica Olga.

“Lo bueno de un taller como el nuestro es que, como es pequeño, podemos cambiar un color, una trama, una textura, un material. Tenemos flexibilidad y podemos hacer pequeñas series, al ser una fábrica manual y no industrial.”

Aprender la técnica

Si quieres ir un paso más allá de la compra y practicar una actividad manual y artística, puedes seguir cursos en Textil Teranyina, como ya hemos comentado.

El taller desde un inicio ofrece cursos de tapiz de alto lizo, la misma técnica que se utilizaba en el siglo XVIII pero con concepto contemporáneo, y la técnica de bajo lizo, técnica con la que se hacían tradicionalmente las telas de uso cotidiano. Teresa nos explica que con los años, han ido ampliando la oferta de los cursos, “introduciendo cursos monográficos de técnicas tradicionales relacionadas con el textil como las japonesas (Kumihimo, Shibori), tintes naturales “ecoprint” (técnica para teñir directamente con la propia hoja de plantas y árboles) o el fieltro, una técnica ancestral.”

“En los años 80, cuando creé Teranyina, estaba muy de moda el tapiz y teníamos muchos alumnos”, recuerda Teresa. “Luego bajó el interés pero la venta empezó a subir, y vendíamos en otras tiendas de Barcelona. Llegamos a un tal nivel donde, para crecer, había que dar un salto importante (contratar más gente, ampliar el local,…) y preferí quedarme en mi tamaño y actividad, priorizando los cursos sobre la venta.»

Con el auge de las técnicas como el ganchillo, la costura, el DYI y manualidades varias, hace unos 10 años, el tapiz volvió a tener importancia. “Aquí en Barcelona hay pocas escuelas que imparten cursos de textil”, relata Olga. “La técnica empezó a interesar un público más joven que no tenía los prejuicios de la época de los 60-70. La miraban con otros ojos, intentando hacer algo distinto al típico tapiz, otra obra.”

Los alumnos de la escuela hoy en día son muy variados, “quizá últimamente con un porcentaje más alto de países extranjeros donde hay más tradición textil, como América latina.”

Hay tanta demanda que ahora, si uno quiere atender a los cursos de bajo y alto lizo de la escuela Teranyina, ¡tiene que apuntarse en la lista de espera! Para apuntarte a algún curso monográfico, sólo tienes que mirar la programación en su web o informarte vía redes sociales, en Facebook o Instagram.

¿Dónde?

Ya lo has entendido… nosotros te recomendamos vivamente que vayas a visitar Textil Teranyina, donde podrás conocer a Olga o a Teresa.

Está en una callecita entre la Rambla y el MACBA, en pleno centro de Barcelona

Notariat 10 bajos
08001 Barcelona
93 317 94 36
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TMB: Liceu

Horario: De lunes a viernes de 11 a 14 h. y de 17 a 20 h.

Puedes encontrar más detalle sobre los cursos de la escuela visitando su página web.

También puedes seguir sus actividades en las redes sociales, en Facebook o Instagram.